Los jóvenes de más de 20 años deben prestar atención a su colesterol porque los niveles poco saludables ya podrían estar dañando sus arterias, afirmó el martes un equipo de investigadores.
Los expertos siguieron a un grupo de personas de entre 18 y 30 años durante dos décadas y descubrieron que a mayor nivel de colesterol a una edad relativamente joven, mayor era el riesgo futuro de sufrir problemas cardiacos y accidentes cerebrovasculares.
"Normalmente no nos preocupamos mucho por el riesgo de problemas cardiacos hasta que una persona llega a mediana edad porque es raro tener un ataque cardiaco en la juventud", dijo el doctor Mark Pletcher, de la Universidad de California en San Francisco.
"La juventud también importa. El daño que se produce en esa época en las arterias coronarias probablemente tendrá sus consecuencias más tarde", añadió Pletcher, que dirigió el estudio publicado en la revista Annals of Internal Medicine.
El equipo utilizó datos de más de 3.200 jóvenes. Los que presentaban niveles elevados de colesterol malo, o LDL, en la juventud eran más propensos a desarrollar problemas cardiacos más adelante, sin importar la cantidad de colesterol que tuvieran más adelante.
Los investigadores indicaron que los resultados no implican que los jóvenes necesariamente tengan que tomar medicamentos para reducir su colesterol, pero sí que deberían asegurarse de hacer ejercicio y cuidarse en las comidas.
"La dieta y el ejercicio serían más importantes que la medicación para reducir el colesterol en los adultos jóvenes", dijo Pletcher.
La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda que los mayores de 20 años controlen su colesterol una vez cada cinco años. Las personas con una lectura de 200 miligramos por decilitro de sangre corren riesgo de sufrir problemas de corazón.














Una cueva que tiene 61 petroglifos y dos esculturas de bajo relieve realizados por aborígenes en la comunidad Monteclaro, Cotuí, fue descubierta por el creador del Ferry de Cotuí, Raúl Fernández.
De las esculturas de bajo relieve, una de ellas fue ubicada por López entre las “tres grandes esculturas del arte rupestre prehispánico”, debido a su extraña forma y porque no es muy común encontrarlas.















.jpg)



