La mujer que Adolf Hitler amó y nunca lo correspondió

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Leni y Hitler se conocieron en un tête a tête. Adolf cayó rendido a los pies de la joven tras visionar su ópera prima, La luz azul, en una de sus sesiones privadas. Leni, sin recursos, dirigía y protagonizaba el film. Su talento y rotunda belleza subyugaron al Führer… y a un millar de alemanes más. Incapaz de conformarse con ser uno entre su legión de admiradores, el dictador decidió invertir los papeles. Leni sería suya, pero su relación no sería una posesión carnal, porque el Tercer Reich la necesitaba en cuerpo, pero sobre todo en alma. Ella personificaba los ideales del régimen: belleza aria, talento y sumisión. Adolf disuadió a la cineasta sin dificultad aparente. Nace así la gran realizadora del régimen. Tres años después, Leni rueda el celebérrimo documental El triunfo de la voluntad. Se trata de una obra de arte que raya la genialidad y que ha pasado a los anales de la historia del cine propagandístico, tanto político como comercial.

Leni Riefenstahl y Adolf Hitler (de espaldas) (AP).© clarin.com Leni Riefenstahl y Adolf Hitler (de espaldas) (AP).

La película se centra en el congreso del Partido Nacionalsocialista  celebrado en Núremberg en 1934. El film transgrede varias de las normas del documental clásico, pero refleja con gran nitidez los medios utilizados por Hitler para enardecer a las masas y controlarlas bajo su poder. La directora filma a los miembros del partido desfilando, al son de conocidas marchas, y como banda sonora se reproducen fragmentos de discursos de varios líderes nazis en el Congreso . Entre ellos destaca, obviamente, Adolf Hitler. El nietzscheano título de la cinta obedece a un objetivo claro: de la mano del Führer, Leni publicita el regreso de Alemania a la categoría de potencia mundial. Hitler es la gran esperanza aria, el elegido para devolver la gloria a la nación. Bajo las órdenes de la directora las cámaras presentan por primera vez un congreso político planificado en su totalidad para su difusión mediática.

Leni fue una gran directora de cine, pero también encandilaba por su belleza.© clarin.com Leni fue una gran directora de cine, pero también encandilaba por su belleza.

El triunfo de la voluntad no se limita pues a documentar el acontecimiento político, sino que va más allá adaptando esa realidad a las necesidades técnicas y visuales del medio cinematográfico. Albert Speer, el arquitecto de Hitler (también conocido como “el arquitecto del diablo”), colabora en la producción diseñando el escenario y la iluminación.

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El filme se estrena el 28 de marzo de 1935 y alcanza un gran éxito internacional. El Festival de Cine de Venecia y el de París premian el talento de la directora y le otorgan fama.

Leni filmando las Olímpiadas de 1936 (AP).© clarin.com Leni filmando las Olímpiadas de 1936 (AP).

Con un prestigio acrecentado, Leni filmará en 1936 Olimpiada, otra joya cinematográfica que la consagrará finalmente como la cineasta más famosa del mundo. Sus hallazgos técnicos en el rodaje de las imágenes y su innata maestría para captar la belleza de las mismas es indiscutible. Pero, ¿cómo consiguió Leni presupuesto para financiar sus costosas obras? La respuesta está clara: la cineasta era la consentida del régimen.Hitler la cortejaba pero Goebbels,el ministro de propaganda, la agasajaba. En sus manos se pusieron cuantos recursos técnicos y financieros reclamó, sus películas contaban con el beneplácito automático del régimen, incluso cuando la guerra impuso severas restricciones a sus compañeros de gremio.

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Nunca se sabrá si Leni y Hitler mantuvieron una relación (AP).© clarin.com Nunca se sabrá si Leni y Hitler mantuvieron una relación (AP).

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Leni Riefensthal sufrió un proceso, del que salió libre de cargos. A partir de entonces centró su interés en el submarinismo y en las tribus más bellas de África negra.

Dos temas ocupan la mente de todos ellos: ¿aquella mujer compartió algo más que ideales con Hitler?.

Leni lo dejó muy claro: “Hitler era una persona extremadamente simpática… tenía una personalidad fascinante”.

Así siguió hasta los 101 años, cuando falleció un 8 de septiembre de 15 años atrás. El misterio de si hubo amor o no entre ellos,  se lo llevó a la tumba.

Teresa Amiguet – La Vanguardia.

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